sábado, 10 de octubre de 2009

OFRENDA Y ALTAR DE HUAQUECHULA


HUAQUECHULA, PUEBLA.


Es uno de los municipios del estado, de Puebla en donde los habitantes durante todo el año se dedican al cultivo, y de una manera espectacular en Noviembre se convierte en un punto de atracción turística, pues es aquí donde se erigen los altares monumentales como recuerdo a los que perecieron durante el año en curso a la que se llama “Ofrenda Nueva”.

Huaquechula está ubicada al Sur de la ciudad de Atlixco a 28 Km. de carretera pavimentada, la ruta es corta relativamente, podría no ser muy atractiva si no fuéramos a encontrarnos con un lugar donde la realidad y la leyenda se entrelazan para dar vida paradójicamente en los días de Muertos a un lugar que por su trazo urbano y sus construcciones, como lo es su Convento Franciscano del siglo XVI parece ser que nos devuelven con el tiempo un gran número de edificaciones Semi-Destruidas que nos dan un marco de mayor realismo a este encuentro, donde el culto a la muerte es simultáneamente el culto a la vida.

La fiesta principal de Huaquechula empieza desde el 28 de Octubre hasta el 2 de Noviembre. Las ofrendas o altares por comentarios, que han pasado de generación en generación, se sabe que aproximadamente desde 1450 se comenzaron a hacer las primeras ofrendas, las cuales eran ofrendas labradas y sobre estas un dandil con aceite de una semilla llamada “egrilla”, posteriormente la leyenda fue cambiando así como la costumbre sobre las ofrendas llegando a hacer lo que ahora son.

CRONOLOGÍA DEL MUNICIPIO

Huaquechula data del año de 1110 de nuestra era, que en grupos indígenas Xilancas y Teochichimecas, fundaron en las faldas del actual cerro de San Miguel de la ciudad de Atlixco la “Huehuecuahquechollan”, (la antigua huaquechula) al norte de donde se encuentra hoy el pueblo.

Hacia 1200 grupos nahuas efectuaron la segunda fundación en “Cohatepec”, (Santa Ana Coatepec), dos kilómetros al sur.

Y la tercera y definitiva fue tras haber sido sometida por los españoles a finales de septiembre de 1520.

De 1510 a 1521 fue considerada en la ruta de la conquista, otorgándola en la encomienda a Jorge de Alvarado en 1524.

En el siglo XVII pasa a formar parte de la corona, perteneció al antiguo distrito de Atlixco hasta 1895, en que erigió en municipio libre por decreto del supremo gobierno, nombrándose cabecera municipal al pueblo de Huaquechula.

PERFIL CULTURAL

El Jeroglifico “CUAQUECHOLLAN” manifiesta que su nombre es “Hageográfico”, pues los cinco puntos o circulitos nos dan el numeral Macuilli, Águila, cuya lectura es “Macuil Cuautli”, “Cinco Águila” que es el quinto día de la onceava trecena del Tonalamatl o calendario adivinatorio, la figura que corona el cerro es el símbolo del mes Quecholli y con este último elemento la lectura completa es “Maculcuautli Quecholli”, esto es cinco águila del mes Quechlli” que corresponde según al padre Sahagun al 3 de Noviembre, León y gama al 10 de Octubre y Chavero al 3 de Noviembre del undécimo año de cada “Tlapilli”, o sea el periodo de 13 años, como el día Cuautli del mes Quecholli, es el día cinco invariablemente, no es necesario anteponerle el numeral maculi y sólo lo llamaron los mexicanos “Cuauquechollan”, lugar donde ese día se haría una fiesta en honor del Cuautli o donde habría algún templo dedicado a esa deidad.

La muerte es el único problema ante el cual el ser humano no puede oponer soluciones realistas, el único problema que no tiene solución variable. Así también la muerte ocupa un lugar privilegiado en muchas culturas: para algunas de ellas, la muerte era una especie de estado superior al que se llegaba sin angustia y con la aceptación madura ante un hecho natural.

OFRENDAS DE HUAQUECHULA, PUEBLA

Entre los pobladores originales de América, el culto a los muertos data de aproximadamente 2000 años a.c. En esta época, era necesario advertir qué clase de muerte había tenido la persona para, con ello, prever el destino final del muerto. Por ejemplo, los guerreros serían compañeros del sol al igual que las mujeres que fallecieran en el parto; los niños serían eternamente alimentados por el árbol nodriza; los muertos por enfermedades hídricas eran privilegiados del Dios Tlaloc y eran merecedores de un entierro especial, lo mismo que para aquellos difuntos a causa de rayos o los ahogados. Los no elegidos por los dioses eran dirigidos al mictlan, el mundo de los muertos acompañados de un perro como amigo fiel y guía para el tránsito del inframundo.

En la actualidad, el pueblo de México tiene tantas maneras de celebrar y conmemorar a sus difuntos como regiones. Tal es el caso de Huaquechula, municipio ubicado en el estado de Puebla, donde las capacidades creativas y gustos artísticos coinciden fraternalmente en el día de muertos, dando origen a las ofrendas monumentales de México.

Estas ofrendas impactan primeramente por su disposición palaciega, ya que algunas alcanzan hasta tres metros de altura, cubriendo el muro de la modesta vivienda. Se reserva una parte libre para instalar una mesa en la que los deudos obsequian pipián verde o rojo, mole y tortillas a los visitantes.

La estructura es revestida por una brillante tela llamada satín que puede ser blanca o de color azul cielo, verde limón, azul turquesa o rosa mexicano pero nunca color negro. Tachuelas o alfileres sirven para dar forma a los abultados pliegues, logrando caídas suaves. Cada nivel de estructura es marcado por cartulina troquelada, delineando figuras de herrería llamadas barandales de muertos, que le indican a las ánimas el camino a seguir que se conforma con tres niveles, los cuales son los siguientes:

PRIMER NIVEL
Es donde se coloca:

-El rosquete: el cual representa el rostro del difunto.
-Pan de muerto: que representa el cuerpo humano, bañado en su propia sangre.
-Pan de agua o blanco: representando la pureza del alma.
-La hojaldra: la cual representa el cráneo y la osamenta del difunto.
-La cera: que sirve para alumbrar el camino del difunto en la oscuridad.
-El agua: para mitigar la sed del camino recorrido.
-La fotografía: que sirve para identificar a quien está dedicada la ofrenda, reflejada en un espejo, esto para hacer un llamamiento al alma del difunto del más allá.
-El incienso y el copal: que sirve para la elevación al cielo de nuestras plegarias.
-La flor de zempaxuchitl o flor de muerto: aparte de colocarse en el primer nivel, se incluye una alfombra de pétalos de la misma que sale desde el altar finalizando en la calle con dirección hacia el panteón donde descansan sus restos de el ánima como guía hasta su ofrenda; además de romero y laurel.

SEGUNDO NIVEL
Representa la unión del cielo con la tierra o lo humano con lo divino.

TERCER NIVEL
Representa el cielo o la máxima divinidad y esta siempre es rematada con una cruz.

Además de los tres niveles se colocan:

ÁNGELES: que significan ser los guardianes del alma en su camino hacia la tierra.

LOS LLORONES: que representan los dolientes del difunto.

LOS RAMOS: estos van incluidos en la cera y esto lo hacen los parientes más cercanos a la familia del difunto.

2 comentarios:

Uriel Lozano Dominguez dijo...

Esto es genial me gusto espero que el otro año este por aya me gusto como combinen con las personas de otros lados.

Soledad Rojas dijo...

disculpen , cuales son los llorones en la ofrenda